Magdaley
contreras
Mercadeo
en Salud Pública
En el terreno de la gestión de los servicios
de salud pública, los modelos alternativos son limitados. Podemos hablar de la
creación de mercados reales, de la provisión pública directa desde la
administración, o de formas mixtas relacionadas con la creación de mercados
simulados.
El
establecimiento de entornos de «mercado real» implica el pago por servicio, la
capacidad de elección y, consecuentemente, la libre competencia entre
proveedores privados. En salud pública ha habido algunas experiencias, totales
o parciales, de establecimiento de mercados reales con nefastas consecuencias.
Al hablar de bienes públicos y casi públicos hemos visto la práctica
inexistencia de incentivos para la producción de servicios por parte del sector
privado, al ser muy difícil repercutir los gastos en forma de precios sobre los
clientes. La denominada «paradoja de Rose» comporta la dificultad para el
potencial cliente de valorar la utilidad que puede comportarle la adquisición
de un determinado servicio de salud pública, al no repercutirle necesariamente
de forma individual, en términos de salud, el beneficio de la acción o el
servicio. En el mismo terreno económico, la gran elasticidad de los servicios
de salud pública (relación entre la variación de demanda de un bien y su precio),
que en la práctica se comportan como bienes de lujo (a más precio, menor
demanda), hace que no sea recomendable su planteamiento desde un punto de vista
de mercado puro, ya que, por otra parte, los servicios de salud pública en
general son los que, en el entorno sanitario, presentan un mejor cociente de
coste-efectividad y por tanto son más eficientes.
La
dificultad que generalmente comporta la objetivación en los servicios de salud
pública supone una dificultad añadida para el establecimiento de precios, y en
el mismo sentido, el predominio del medio y largo plazo en el resultado de sus
acciones dificulta la reversión de las inversiones.